RESUMEN
Pablo defiende enfáticamente el evangelio ante un legalismo infiltrado en Galacia, dando quizás la sensación de inutilidad de la Ley. En 3:19-24 Pablo mostrará el papel de la Ley y su relación con la fe y las promesas respondiendo dos preguntas. En 3:19-20 demuestra que la Ley temporalmente funcionó como regulador e incentivador indirecto de las transgresiones y que es, además, inferior a la promesa. En 3:21-24 se explica que el propósito de la Ley no es dar vida eterna ni sus beneficios, sino encerrar bajo pecado a la humanidad y como ayo, guiarla estricta y temporalmente hacia la fe en Cristo. Ley y promesa no se contraponen, sino más bien se complementan. La Ley culmina su función temporal en el individuo cuando éste llega por fe a Cristo.
En las iglesias de Galacia había un problema doctrinal que las estaba atacando. Pablo escribe para regañar a los gálatas por la facilidad con que fueron arrastrados hacia otro evangelio (1:6) y corregirlos en cuanto a la centralidad y unicidad del verdadero evangelio (1:8). La idea enfatizada a través de toda la carta es que «ni la justificación ni la santificación se logran por las obras de la Ley sino por fe en Jesucristo»
La pregunta es entonces ¿para qué la ley? Fue añadida por las transgresiones. Garland comenta que en este caso la Ley fue añadida para mantener frenadas en cierto nivel las transgresiones, resistir la marcha del pecado y hacer la vida más tolerable.
Algunos piensan que la Ley hace a una persona «un más determinado hacedor de mal que lo que era antes» (vea Ro. 7:7-13; 1 Co. 15:56). En sí el advenimiento de la Ley le da más seriedad al αμαρτία pues ahora éste se convierte en una clara violación de la ley de Dios, una παράβασις. La Ley fue agregada para (o por) las transgresiones άχρις οΰ έλθη τό σπέρμα φ έπήγγελταΐ; «que viniese la simiente a la cual ha sido hecha la promesa», (19b). Αχρις οΰ; «hasta que», junto con προσετέθη marcan la temporalidad de la Ley. La Ley es sólo un interludio temporal restringido que comienza después de la promesa y que ha terminado por la venida de la simiente prometida»
La Ley como la promesa fueron dadas por Dios, pero ésta es superior a aquella. La Ley fue agregada, lo cual le disminuye su posición frente a la promesa. «Si hubiese sido dada una ley que pudiese hacer vivir, entonces la justicia hubiese sido por la ley».
La función de la ley prepara el camino para la fe. La Ley misma habría hecho prisionero al ser humano haciéndole experimentar continuamente el pecado y la muerte. «es probable que muchos de los gálatas gentiles se habían sujetado a muchos aspectos de la ley al unirse a la sinagoga donde oyeron la predicación de Pablo. El propósito del encarcelamiento de la ley era positivo. En algún sentido la Ley pone al ser humano bajo maldición (3:10). Éste trata de vivir por las obras, pero no puede (3:12; Sn. 2:10). Poco a poco la Ley lo deja sin salida. La única escapatoria de ese confinamiento es Cristo (3:13-14).
El apóstol Pablo ha demostrado que no hay contradicción en Dios. El mismo dador de la Ley es el dador de la Promesa. Ambas son facetas complementarias del plan divino. La fe siempre fue el único medio de salvación incluso en el Antiguo Testamento. No obstante, la ley encerró y con ello guió en cierto sentido a los seres humanos hacia esa fe que habría de ser revelada. A través del apóstol Dios revela el misterio oculto desde la eternidad de la salvación en Cristo por la sola fe. El advenimiento de Jesús marcó una división en la historia de la salvación. Con su venida la Ley ha dejado de cumplir el rol encomendado. Ahora mirando directamente a Cristo se encuentra la liberación de esas cadenas de pecado. La Ley nunca fue ideada para un tiempo indefinido, sino que fue añadida hasta la venida de la simiente. En muchos lugares en la actualidad predomina esa sensación de máxima utilidad de la ley incluso dentro del pueblo evangélico. La Ley moldea santidad (en algunos casos incluso acompaña la fe). Pablo ha demostrado que la ley no es contigua a la fe, sino precedente de ella. El creyente no necesita de la ley para ser más santo, sino dejar al Espíritu Santo controlar su vida, es decir, mediante la fe se consigue la santificación (cp. 5:5, 22-25).
APRECIACIÓN CRÍTICA
La propuesta de Nelson Morales sobre la función de la ley es muy interesante. En este artículo he recordado lo que ya sabía, sobre la función de la ley, sin embargo, es importante recalcar que Morales se deja influenciar por las posturas acerca de la ley en Gálatas, pero sería bueno que el mismo argumente el caso. Por otro lado, me atrevo a criticar severamente a Morales por el hecho de dependencia a Williams, y otros. Morales es muy profundo en cuanto al análisis semántico y gramatical de las frases, no obstante, no clarifica a que ley hace referencia Pablo en Gálatas 3. Porque los lectores con una comprensión muy limitada acerca del tema caben salir confusos por las argumentaciones en el artículo. Por otro lado, en la parte de la conclusión, me parece muy firme y sólido al texto, en todo caso aprendí mucho sobre el tema de la ley en Gálatas 3, desde una perspectiva de Nelson Morales.